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Aporte de Científico Venezolano a la Ciencia

Extractos de entrevistas diversas al científico Alberto Milá de la Roca Figueras:

"Afirmo contundentemente que soy conocedor tanto del origen como de la curación del cáncer y de otros procesos neoproliferativos y degenerativos como muchas de las variables de cáncer, leucemias, linfomas, mielomas y sarcomas, entre otras. Estoy seguro que cualquier intento de destruir tejidos celulares cancerizados por medio de radiación o agentes químicos está prácticamente perdido, debido a que no se elimina la causa del fenómeno cáncer a nivel molecular, sino la consecuencia de éste, que es el tumor o daño a nivel estructural de las células y por ello éste tiende a reaparecer como recidiva, posteriormente a los tratamientos convencionales. Además, el tejido sano destruido químicamente o a través de radiaciones se convierte en un problema médico adicional."

"Hablo de cáncer con propiedad, ya que me inicié en el proyecto de investigación celular en el año 1972 a raíz del fallecimiento de mi madre por cáncer. Luego de más de diez años de estudios descubrí, aislé y sinteticé una molécula proteica, la cual produce un efecto de regeneración celular de alta calidad y en poco tiempo. Esta molécula es usada actualmente como tratamiento complementario de las terapias convencionales en cáncer y otras enfermedades degenerativas como artritis, osteoporosis y diabetes, siendo los resultados obtenidos muy satisfactorios. Además, no es tóxica ni produce efectos colaterales."

"Defino mi molécula como el elemento que corrige la codificación del ADN y ARN, además de que elimina la Entropía y el Desorden celular y restituye la respiración celular, la síntesis de agua metabólica y la producción de ATP. En fin, estimula y corrige la regeneración celular. Hoy en día la eficacia de mi descubrimiento puede ser medida casi instantáneamente con un termómetro, con un osciloscopio, con un espectrógrafo o con una tomografía por emisión de positrones."

"Sostengo que la terrible enfermedad conocida como cáncer tiene un origen mucho más profundo que el analizado hasta ahora por la oncología. La Teoría Sobre la Física de la Célula Viva y La Teoría Sobre la Cuantificación de las Enfermedades, propuesta por mí, sostienen que el cáncer es producido por algunos factores externos al organismo humano que afectan las estructuras mitocondriales de las células. Este daño celular produce la fuga de algunas partículas electrónicas de su interior y a la vez activa los fenómenos físicos denominados Entropía y Desorden celular, los cuales afectan la codificación de las moléculas de ADN y ARN, haciéndolas transmitir incorrectamente la información genética a la célula nueva que está en proceso de regeneración, además de impedir la fosforilación oxidativa o respiración celular, la producción de moléculas de agua metabólica, ATP y la liberación de Energía en forma de calor. Antes de que se manifieste la enfermedad clínica conocida como cáncer ocurren en el interior de la célula una serie de alteraciones físicas y moleculares que son: 1) La alteración de la frecuencia y longitud de onda de las partículas electrónicas dentro de la cavidad mitocondrial, 2) La variación en las características del espectro de hidrógeno del tejido afectado con respecto al tejido sano, y 3) Incremento de la temperatura del tejido. Todo esto se traduce en el crecimiento acelerado e irregular de las células cancerizadas, en su condición anaeróbica, en el aumento de la temperatura en la zona afectada y en las diferencias genéticas y estructurales entre las células sanas y las enfermas. Estos tres fenómenos son desconocidos por la medicina mundial, pero son ampliamente conocidos por la física y aunados a la aplicación de los principios de Einstein al descubrimiento y a la corrección de una incompatibilidad entre las leyes físicas universales y la bioquímica, en una reacción biológica dada en el proceso de cancerización celular, constituyen hoy el gran aporte de mi vida a la ciencia y a la medicina."

"A través de la observación sin prejuicios, simple y perseverante he interpretado de forma pura algunos fenómenos físicos de la naturaleza. La plataforma teórica que sustenta mis teorías están basadas en importantes experimentos realizados en el pasado por destacados indagadores y científicos, como Thyndall, Wilckle, Crawford, Lavoisier y Laplace, Bose, Fermi, Dirac, Carnot, Schrödinger, Krebs, Boltzman y Einstein, padres de la ciencia moderna, y no son más que una referencia de que todas las células vivas son y funcionan como máquinas térmicas y por consiguiente están sujetas a las leyes físicas universales de obligatorio cumplimiento por todas las masas orgánicas e inorgánicas existentes. Estas teorías a su vez han sido avaladas por la curación de miles de personas a nivel nacional e internacional, que han resuelto sus problemas de salud usando mi molécula, luego de haber sido desahuciados por la ciencia médica."

"Como sociedad criticamos a las autoridades sanitarias, pero no hacemos nada al respecto: ni reclamamos fuertemente, ni exigimos claridad en los resultados de sus gestiones, ni exigimos que se le de un valor supremo a nuestra vida, muy por encima de los protocolos burocráticos que refuerzan la inoperancia oncológica. Además aceptamos como idiotas, sin pensar, sus políticas infructuosas contra el cáncer. Nos conformamos con los tratamientos que tienen disponibles hasta ahora y aceptamos pertenecer a experimentaciones con medicamentos nuevos que son más de lo mismo. Mientras muchos mueren a diario, otros están diciendo desde hace ya muchos años que ya están más cerca de la curación del cáncer y que pronto eso será un hecho, alimentando las esperanzas de los pacientes y de sus familiares para que tengan fe en la ciencia y compren sus medicamentos y sus servicios médicos que representan lo último en ciencia, pero mientras ese medicamento ofrecido llega, sigue muriendo gente, siguen sufriendo otros muchos, y otros, curiosamente muchas más personas que las que mueren de cáncer, se enriquecen con sus inversiones descomunales en empresas de biotecnología, de medicina, de farmacología y de tecnología aplicada a los tratamientos y diagnósticos, sin contar a las aseguradoras y a muchos gobiernos primer mundistas que en buena medida se alimentan financieramente de los problemas de salud de sus habitantes."

"Yo creo que la muerte a nivel mundial de más de veinte mil personas diariamente como consecuencia del cáncer es un tema vital que debe ser considerado con suma urgencia. Creo también que está más que demostrado que lo que se ha venido haciendo en esa materia por las autoridades médicas mundiales, regionales y nacionales no sirve absolutamente para nada. Esos esquemas protocolares de la medicina actual y de la oncología específicamente hay que quemarlos, y que solo queden en la memoria de los nuevos investigadores exactamente como la forma equivocada de desarrollar las experimentaciones sobre cáncer, como lo que nunca más se debe hacer. Debe definirse como el vuelo directo al fracaso científico, sin escalas y a la máxima velocidad posible. Creo que no deberíamos permitir que la oncología sea solo una rama de la ciencia médica que maneje unos índices de sobrevivencia estúpidamente ineficientes (cercanos apenas al 10% a cinco años del diagnóstico) como reflejo fiel de lo enormemente equivocado de sus proyectos investigativos basados en un arsenal terapéutico paliativo, y que a la vez sus afamados doctores puedan mantenerse con licencia abierta para diagnosticar consecuencias y no realidades, tratar paliativamente y con métodos traumáticos a los enfermos, para posteriormente intentar acertar en el pronóstico sobre la fecha de muerte de sus pacientes. La realidad le cambia a un médico cuando él o uno de sus seres queridos es afectado por el cáncer y se ve enredado en su propia red de desaciertos. Ahí se dan cuanta de que su ciencia no sirve, de que las estadísticas son solo para las aulas, de que la realidad es otra cosa muy distinta a los congresos médicos, de que sus conocimientos no sirven para ser aplicados a la vida, de que los tratamientos cuestan mucho dinero y en muchos casos los familiares del paciente quedan muy comprometidos económicamente, de que sus tratamientos modernos no sirven, de que duele muchísimo que se muera un familiar querido, de que después de muerto el paciente aún te siguen cobrando y demandando para que pagues, de que las clínicas te embargan y te dejan en la calle, es decir, ponen al médico del otro lado de la acera. Aún así, con todo lo antes expuesto, en muchos casos ayudé a galenos que usaron mi molécula como tratamiento y clínicamente lograron la remisión total de su problema. Muchos de ellos la usaron como tratamiento para ellos y para sus familiares, pero jamás recomendaron el uso de ésta a sus pacientes. No me queda más que recordarles que arriba hay un Dios justo que ve para abajo y que sabe absolutamente todo lo que nosotros hacemos. Eso es ser egoistas, y no se puede ser egoista en algo tan preciado como es la salud. Ahí les dejo eso. Ellos saben quienes son. Muchas de las personas que me visitaron saben quienes son."

"En este momento millones de personas padecen de cáncer y mueren de esto a razón de un poco más de catorce personas por minuto o veinte mil quinientas cincuenta personas al día. Esto ocurre mientras un grupo de científicos comerciales discute en congresos médicos internacionales realizados en extraordinarias locaciones paradisíacas sus grandes avances teóricos, los cuales son certificados por sus patrocinadores, y que como el hielo, se derriten con la luz del Sol del próximo día. Más de lo mismo, pero un poco peor. Una nefasta negligencia derivada de la mortal mezcla de la ignorancia, la arrogancia y el interés. Negligencia que a su vez se equipara con genocidio, debido a las implicaciones en términos de pérdidas de calidad y cantidad de vidas por año. Un genocidio que viven muchos a diario y por el cual, irónicamente, deben pagar grandes sumas de dinero para participar con el papel protagónico de víctima. Una gran tragedia humana, comparable en cifras con el holocausto, con una guerra de grandes magnitudes, a la cual estamos acostumbrados a ver desde lejos, como cifra, como estadística, pero que cuando nos toca a nosotros o a nuestros familiares y personas allegadas si nos afecta, nos preocupa y nos golpea duro en donde más nos duele. Sólo en Venezuela se nos mueren anualmente unas veintidós mil quinientas personas por esta causa. Estamos acostumbrados a que la vida es así de cruel. Creemos que de algo hay que morir y aceptamos que el cáncer es una enfermedad que nos puede afectar a cualquiera y en cualquier momento de la vida. En realidad es así, pero con los conocimientos que en este momento ostento sobre el cáncer y sus causas estoy completamente convencido – y a la prueba me remito en cualquier momento para demostrar que lo que estoy afirmando es totalmente cierto- de que dentro de muy poco tiempo estaríamos en capacidad de reducir drásticamente, en más de un 95%, los índices tan dramáticamente altos de cáncer y de mortalidad, y no solo eso, sino que además aquellos pocos pacientes (el 5% restante) que por voluntad de Dios tengan que morir, lo harán de una forma sutil, sin vivir los indescriptibles sufrimientos físicos y psicológicos que padecen normalmente estas personas gracias a la interacción de la enfermedad con los efectos colaterales de los tratamientos convencionales."

"Con mis investigaciones sobre la termodinámica de la célula viva le he dado continuidad al trabajo de Einstein y al de otros importantes científicos y he aplicado esos principios a las células. Así establecí la “Teoría de la Cuantificación de las Enfermedades”, donde expreso que todas las enfermedades están cuantificadas, concluyendo que el estado de sanidad celular y las alteraciones celulares conocidas como enfermedades pueden ser representadas exactamente por ecuaciones físico-matemáticas equivalentes, donde las características celulares referentes al espectro de hidrógeno, a la temperatura y la longitud de onda sirven como correctos, fieles y precisos parámetros de medición para el diagnóstico y evaluación científica de las interacciones y causas moleculares del fenómeno o enfermedad, pudiendo complementarse opcionalmente con los métodos modernos de diagnóstico sintomático empleados por la medicina tradicional."

"La ciencia médica mide y trata solo lo que se nota a simple vista, sin observación y análisis de calidad, es decir, trata la sintomatología del cáncer. En cambio yo investigué y calculé lo que ocurre a nivel mitocondrial y aún más, a nivel molecular. Tengo más de tres décadas de investigación y experimentación ininterrumpida sobre el problema cáncer. Creo que no es posible solucionar un problema del cual desconoces su origen y su comportamiento. Los síntomas clínicos como lo son el tumor y las alteraciones hormonales y bioquímicas en sangre no son el problema en el cáncer; son solo las consecuencias del problema, y al tratar el tumor o a estas alteraciones no estás solucionando el problema, sino la consecuencia. Es por eso que los inhibidores hormonales, los tratamientos biológicos, radiológicos y químicos generan pobres resultados, al igual que las intervenciones quirúrgicas. Por lo tanto se presentan los fenómenos clínicos conocidos como recidiva y metástasis. Las causas del problema son las que yo analicé, calculé, medí y resolví matemáticamente y no tienen nada que ver con lo que la medicina del presente mide y trata. La oncología simplemente comete un error de método y procedimiento que hace que todo el resultado de la medicina oncológica sea equívoco. De eso tengo muchas evidencias y estoy completamente seguro de que los resultados obtenidos en mis trabajos científicos son perdurables e irrefutables, ya que son la continuación de la obra de científica de Einstein aplicada a la genética, al fenómeno cáncer y a la solución de éste."

"Estoy seguro de que el tiempo me dará la razón, como me la está dando, y no será para mi beneficio, sino para que las personas enfermas y sus familiares resuelvan sus dolencias orgánicas y socio-económicas, porque hoy en día son víctimas de la ciencia y de los mercaderes de ésta. Para ello habrá que cambiar el sistema de salud actual por un sistema moderno, abierto e interesado en aprender técnicas reales y efectivas de curación. Einstein decía: "no hay signo más claro de locura que hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados distintos". Creo que pasará algún tiempo para que se demuestren mis teorías, pero tengo una gran ventaja que es que la verdad siempre se impone y el tiempo siempre dice la verdad. Llegará el momento en que masivamente se probará mi molécula y la evidencia de que mis teorías son ciertas será tan enorme que las campañas de descrédito, que como reacción defensiva emprenderán los oncólogos en conjunto con los grandes grupos económicos afectados, no tendrán ningún efecto, porque la verdad será tan tangible, tan evidente, que cualquiera lo podrá demostrar y sentir en su propio cuerpo y podrá ver con sus propios ojos los resultados, sin necesidad de que ningún científico se lo demuestre. Los médicos incrédulos tendrán que callar y arrepentirse, porque serán mal vistos por sus pacientes."

"Todo este trabajo científico que he realizado y que estoy exponiendo a la humanidad es obra del ingenio humano que hoy humildemente represento. Yo no soy más que nadie, ni más inteligente que nadie. Lo que si soy es bien curioso y eso me ha hecho detenerme a pensar durante más tiempo sobre cosas que casi nadie ha pensado. Mi Fe en Dios, en sus principios y en mis capacidades es lo que me ha llevado solucionar el enigma del cáncer. Creo que Dios ha sido bondadoso conmigo y que me ha bendecido al impregnarme con este conocimiento, pero a la vez considero que me ha dado una gran responsabilidad y creo que me exigirá buenos resultados. Creo que me aplicará rigurosamente la parábola bíblica de los talentos... "

"No me importa que algunos hombres que se autodefinen de ciencia, médicos o no, me descalifiquen y no entiendan mi trabajo, porque siempre hay personas y mentes mediocres descalificando lo que no entienden o lo que no les conviene. Unos lo hacen por convicción y a esos los respeto mucho, otros lo hacen por pura ignorancia dañina y otros por sus conflicto de intereses propios. Repiten lo que aprendieron en la escuela sin pensar en lo que dicen, igual que los loros. Usan su mente solo para recordar, no para crear, descubrir o inventar. Son simples espectadores de la ciencia a través de métodos alejados de la realidad como son la lectura de las obras de sus ineficaces colegas, asistiendo a los congresos organizados por la parte interesada del negocio de la salud representada en la industria farmacéutica y sintonizando los aburridos y fingidos programas de TV protagonizados por ellos mismos, es decir, creen que son jugadores de un partido en el cual no juegan, sino que solo disfrutan desde las gradas. Son árbitros y a la vez apostadores. Se limitan a aplicar lo que nosotros los científicos investigadores inventamos y a repetir lo que nosotros descubrimos. La gran mayoría jamás ha emprendido una investigación científica de fondo que haya tenido repercusiones importantes para la humanidad. Son las llamadas autoridades teóricas o de escritorio, que están involucradas conciente o inconcientemente en cualquiera de los grandes negocios de la salud y que procuran mantenerse en la cima o en camino a la cúspide. Yo los comparo graciosamente con aquellos antiguos sabios de Salamanca, que tiempo después sabemos que no eran ningunos sabios, sino unos farsantes interesados."

"Sólo hay que analizar las estadísticas mundiales oficiales de cáncer para darse cuenta de que en ese aspecto la ciencia médica ha fracasado contundentemente. El año anterior murieron cerca de 7,5 millones de personas en todo el mundo. Dígale a cualquier persona que sufre cáncer para que usted observe como ésta comienza a pensar en la muerte, porque desde el punto de vista médico la palabra cáncer es sinónimo de muerte. Los galenos dicen ciertamente que la mejor opción es la prevención y el diagnóstico temprano, porque muy en el fondo de sus conciencias saben que sus métodos de tratamiento no son eficientes."

"Es evidente que la tecnología aplicada a la medicina y al diagnóstico si ha avanzado formidablemente. Tampoco podemos dejar de reconocer que los medicamentos y las técnicas de la medicina de emergencia son realmente sorprendentes, y que la mística de los hombres que en eso trabajan es enorme. Pero entonces, cuando me pregunto sobre qué es lo que pasa con la medicina que trata las enfermedades crónicas y la oncología, yo mismo me respondo que creo que no es un problema de mística o de moral, porque me niego a pensar que todos los involucrados son personas malvadas. Creo que solo unos pocos médicos son profesionales deshonestos, al igual como existen profesionales deshonestos en otras carreras. Creo que el problema es que los millones de médicos y profesionales de la salud, honestos y sinceros, que si están interesados en curar a sus pacientes, basan sus acciones y métodos de tratamiento en principios científicos equivocados y sin sentido, diseñados por científicos muy torpes o muy mal intencionados, que en muchos casos son proclamados como autoridades mundiales y son referencia obligada para las generaciones de relevo porque son famosos y poderosos. No podría juzgarlos, pero es así. Que los juzgue entonces su conciencia y la opinión pública, y quien me quiera escuchar, que lo haga y quien no quiera, que no lo haga. Al final, yo se que estoy diciendo la verdad, porque creo firmemente en lo que pienso y en lo que hago. A todos esos profesionales buenos y malos los invito a debatir en público nuestras teorías, pudiera ser en un medio de comunicación masiva, delante de los pacientes y sus familiares, y en ese momento veremos que los que tengan sus conciencias limpias serán los que puedan vernos la cara sin bajar el rostro, sin sentirse culpables."

"Las bases de la oncología del presente y del futuro están próximas a ser impactadas de una forma dramática por el misil atómico que representan mi trabajo científico y mi molécula, al lograr curaciones impresionantes desde el punto de vista clínico, a muy bajos costos, en tiempo record, sin ninguna clase de compromisos orgánicos de carácter colateral y erradicando de raíz las causas más profundas que originaron la enfermedad, por lo que la eficacia de esta molécula, superior al 95%, es y será durante algunas décadas insuperable por cualquier otro tratamiento. Estoy seguro de que la eficacia de esta molécula solo podrá ser superada por sus futuras optimizaciones de concentración y metodología de aplicación."

"Se que muchos científicos de hoy, nacionales e internacionales, no están preparados para entender ni para asumir mi descubrimiento, porque descubrí el mecanismo del problema cáncer y la forma de corregirlo. Ellos están acostumbrados al paradigma de que el cáncer no tiene cura y así lo aprendieron en la universidad. Son profesionales de una medicina que no sabe curar el cáncer, porque así lo confiesan al definirlo como una enfermedad de etiología desconocida. No me perdonan que haya abierto una nueva vía terapéutica y que por ser incrédulos se hayan quedado afuera. Muchos de ellos creen que si fuese cierto lo que yo digo, yo debería estar instalado en New York y no en Venezuela, pero es que ellos no entienden que yo soy venezolano y que yo deseo y quiero que sea de Venezuela desde donde salga mi obra, la cura del cáncer. Aunque les informo que una vez más dedujeron mal, porque anteriormente si estuve haciendo pruebas en la ciudad de New York y me quedé en Venezuela porque así lo consideré prudente."

"La recopilación de mi experiencia científica me dio la posibilidad de crear una dosificación polivalente de la molécula, es decir, que funciona en distintos tipos de cáncer y que promete excelentes resultados, aún en pacientes en condición avanzada de la enfermedad y no tratables por la medicina convencional, es decir, desahuciados. En tal sentido, la reacción de la mayoría de los oncólogos es desacreditarme y descalificar mi trabajo. Dicen que no es posible que sea cierto lo que yo digo porque no hay disponible bibliografía médica al respecto, pero es que claro que no la tienen, porque esa bibliografía es mía y no se las he dado, ni se las daré, porque estoy seguro de que la manejarían a su antojo, dependiendo de sus intereses comerciales del momento y harían de ese trabajo otro negocio a conveniencia de ellos. Hablan de que mis evidencias testimoniales son meros casos anecdóticos y de que se debe hacer un seguimiento estricto de los tratamientos, pero cuando se los propongo, declinan excusándose en las posibles sanciones que les aplicarían sus autoridades según el código ético. Lo que ellos desconocen al afirmar todo lo anterior es que si tengo trabajos clínicos científicos certificados que respaldan mi trabajo y mis teorías."

"En nuestros ensayos hemos obtenido resultados importantes e impresionantes avalados por una teoría que hemos demostrado. En el peor de los casos tratados mediante el cumplimiento de nuestro método al menos hemos incrementado notablemente el tiempo de supervivencia y la calidad de vida de los enfermos. Hemos cambiado dramáticamente el curso natural de la enfermedad de muchas personas. Adicionalmente en muy corto plazo podríamos instalar un sistema de detección de cáncer basado en un diagnóstico prematuro que consistiría en detectar, con varios meses de anticipación antes de que se manifieste clínicamente la enfermedad, la alteración física a nivel molecular, mucho antes de que generen las consecuencias genéticas que representa la primera célula cancerizada."

"Estoy abierto a discutir mis teorías sobre la física de la célula viva con cualquier grupo de científicos de cualquier nacionalidad. Se que tengo plenamente la razón porque en ello las ciencias físicas y matemáticas me asisten y me dan la razón. Eso es tan claro como una simple operación aritmética."

"Estoy seguro de que mi trabajo representa la base real y científica de la medicina de los próximos años, de una medicina más humana, más social, menos comercial, más multidisciplinaria, más eficiente, más inteligente, más apegada a la realidad. Creo que muchos científicos incrédulos tendrán que volver a estudiar, porque lo que aprendieron quedará obsoleto al concretarse el paradigma. Habrá necesariamente un cambio de pemsun en las materias que estudien los médicos, porque éstos tendrán que formarse con mayor solidez en física y matemáticas para poder comprender a fondo algunos fenómenos actualmente ignorados. También estoy seguro de que millones de personas sobrevivirán al cáncer, de manera similar a como actualmente se sobrevive a una gripe simple. Ciertamente lo que se avecina es un cambio para bien; un logro de la ciencia que se traduce en vida desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo."

 
     
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